
Seis cosas, y llevar las seis normalmente es la diferencia entre irte manejando hoy y hacer un segundo viaje.
Licencia de manejar vigente. Comprobante de ingresos de los últimos treinta días — talones de pago, o estados de cuenta si te pagan en efectivo o trabajas por tu cuenta. Comprobante de domicilio, o sea algo con tu nombre y dirección: un recibo de luz, un contrato de renta, una carta. Referencias, normalmente de cuatro a ocho nombres con teléfonos que sirvan, de gente que no viva contigo. Tu enganche, en la forma que el lote lo acepte. Y comprobante de seguro, o un plan para conseguirlo antes de irte.
El seguro es lo que más agarra desprevenida a la gente. El lote se queda con el título hasta que termines de pagar, así que va a exigir cobertura completa y no nada más responsabilidad civil, y lo quiere ver antes de que salga el carro. Normalmente lo puedes arreglar desde el teléfono ahí en la oficina, pero saberlo antes es mejor que enterarte en el mostrador.
Dos cosas que la gente cree que necesita y muchas veces no: un puntaje de crédito de cierto nivel, y un co-firmante. Normalmente no piden ninguno de los dos. El tiempo en tu trabajo actual importa mucho más — ser nuevo en un lugar es la razón más común por la que rechazan una solicitud.
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